Un negro telón en nuestra consciencia: Los estados crepusculares.

Los estados crepusculares, como su nombre indica, son estadios intermedios entre la lucidez y el oscurecimiento de la consciencia (Bartrán, R. P, 1966) El sujeto actúa como si estuviera viviendo su vida desde una posición ajena a sí mismo. Estos estados aparecen de forma brusca y en su desarrollo, se realizan cursos de acción extremos de los que, tras finalizar el estado crepuscular, no somos conscientes. Estos estados (también llamados estados segundos) tienen una duración variable que típicamente son unas horas. Y como previamente hemos mencionado, se caracterizan por una amnesia post-estado.

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    Epilepsia y estados crepusculares

    La epilepsia es un trastorno cerebral crónico caracterizado por una predisposición duradera a generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición (ILAE (International League Against Epilepsy), 2005)

    Estas crisis espontáneas son causas por el exceso de electricidad en el tejido nervioso que contiene un grupo de neuronas hiperexcitables.

    Intervención para personas con epilepsia revela mejoras en la salud

    Como su propia definición indica las consecuencias sociales de esta condición son claras. Esto, entre otras causas es debido, a que los ataques epilépticos suelen venir acompañados de estados crepusculares.

    Es por esto, por lo que las personas padecientes de un trastorno epiléptico han estado bajo inmurables prejuicios peyorativos por las acciones ejecutadas en estos estados. Una de las prejuicios sociales más dañinos fue la asociación de este trastorno con la violencia y actos criminales.

    Debido a la existencia de casos (que durante estados crepusculares) habían llegado a cometer asesinatos se definió el concepto de monomanía homicida: "pensamiento obsesivo que llevaba a una persona a cometer un crimen sin motivo (J.J, Zarranz)"

    No obstante, esta explicación resultó ser rechazada ya que había casos en los que el asesino en cuestión nunca había presentado ideas homicidas. Se empezó a observar que estos episodios de violencia gratuita eran de naturaleza explosiva y se osciló la posibilidad de que pudieran ser subproducto de crisis epilépticas. Por tanto, a finales del siglo XIX Lambroso fusionó el trastorno epiléptico a su teoría genético-determinista del criminal nato.

    En el escenario que definía Lambroso, la evolución humana en lugar de ser progresiva era degenerativa debido a la acumulación de lo que llamó "taras biológicas" que nos convertían en seres violentos y primitivos. Este tipo de personas podían supuestamente identificarse a través de una serie de rasgos personales que se encontraban en la mayor parte de los enfermos con epilepsia y así explicaba sus tendencias agresivas.

    Conducta criminal

    El concepto de epilepsia y la capacidad de cometer crímenes en estos estados crepusculares se extendió mundialmente. Se creó un fuerte estigma respecto a la etiqueta psiquiátrica del trastorno epiléptico.

    Uno de los casos más polémicos fue el De Gregorio Cárdenas en México en el año 1942, quién asesino a cuatro mujeres en un estado crepuscular y resultó ser inimputable definiéndose que "solo se puede imponer una pena cuando entre el sujeto y el hecho exista una vinculación subjetiva en condiciones de normalidad". Esto causó un gran debate en la neuropsiquiatría española entre el Dr. Lafora y López Albo.

    Asesinos seriales: Gregorio Cárdenas – El pensante

    Bartrán, R. P. (1966). El peligro del enfermo mental y la asistencia psiquíatrica. In Anales de medicina y cirugía (pp. 9-17).

    Imirizaldu, J. Z. (2020). Epilepsia y violencia. Reflexiones a propósito de dos artículos históricos.

    Collado-Vázquez, S., & Carrillo, J. M. (2012). La epilepsia en la literatura, el cine y la televisión. Rev Neurol55(431), 42.

    Tancredi, F., & Carneiro, E. B. (1944). Mecanismo criminógeno nos estados crepusculares epilépticos. Arquivos de Neuro-Psiquiatria2, 154-169.

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